Lo que se hunde en la noche es la
resonancia de aquello que el silencio sumerge lo que el silencio sumerge
difunde en la luz lo que se hunde en la noche Historia(s) del cine parte de un
proyecto de conferencias dictadas por Godard en 1978. A partir de ellas, y en
el curso de casi veinte años de trabajo de archivo y acumulación de documentos,
el autor compuso el poema-ensayo que aquí publicamos y que, con variadas
modificaciones, sirvió como guión del film homónimo. En la medida en que el
cine está hecho de la misma materia que la historia (tiempo, proyección y
recuerdo), es posible hacer una historia del siglo XX haciendo una historia del
cine. Godard excava en la memoria audiovisual y literaria del siglo, y
reescribe su historia mediante un procedimiento arqueológico que entrelaza
estratos de textos y de imágenes que las palabras del poema no dejan de evocar.
La belleza de Historia(s) del cine es paradójica, fúnebre y vital al mismo
tiempo, porque mientras salmodia el fin del siglo y de su arte, anuncia la posibilidad
de un cine por venir.

Como lo señala su título, las Histoire(s) du cinéma de Godard son plurales y a la vez estrictamente personales. Son las historias del cine según Godard, y sólo según Godard. (Si hay algún fantasma de grupo que pueda sospecharse detrás del sistema de inclusiones y exclusiones operado por este monumento fílmico, sería el de la “política de los autores” de los primeros Cahiers du cinéma.) Ciertas obsesiones recorren las ocho partes de las Histoire(s): la idea de Hollywood como fábrica de sueños (con una sorprendente reivindicación de magnates de la producción como Irving Thalberg y Howard Hughes); la estrecha y compleja relación entre el cine y el mundo, entre la historia de las imágenes y la de la humanidad,entre producción cinematográfica y producción económica; la importancia concedida al montaje, con el rescate de la escuela soviética y –en particular– del “montaje de atracciones” instituido por Eisenstein; el corte que la Segunda Guerra (y sobre todo el descubrimiento de los campos de concentración) marca en el cine como modo de representación; el neorrealismo italiano como única respuesta posible frente a esa epifanía del horror; la nouvelle vague como último intento de revolucionar el cine en tanto modo de representación de lo real; y, por fin, la fijación del cine con la muerte, acaso una mera variante de la fijación de Godard con la idea de la muerte del cine.

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